Entrevista a Julio Barragán, operador del Cine Cosmos

MEDIO: Revista Haciendo Cine
FECHA: Abril 2011
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Entrevista a Julio Barragán

Es uno de los encargados de la defensa y promoción de los intereses de los operadores cinematográficos en Argentina. Julio Barragán, proyectorista uruguayo de inmensa trayectoria en nuestro país (Cine Rex, Hebraica, Gran Rivadavia, Cosmos, son apenas algunos de los nombres en los que dejó huella) y líder sindical, nos da su visión sobre el estado del cine actual y sobre su oficio en relación al universo laboral.

Por Hernán Panessi

Sin concesiones, el operador de cine y dirigente sindical Julio Barragán, mítico trabajador de la industria, proyectorista de las salas criollas más recordadas y secretario gremial del Sindicato de Operadores Cinematográficos, dice sus verdades con bravura y destreza. Sosteniendo sus locuciones con hechos, remarcando una comprometida honestidad y sacando lustre de una sabiduría adquirida con el correr de los años, Barragán arremete contra todo, sin vueltas ni medias tintas. Su lengua, siempre bajo la tutela de un discurso harto practicado, realiza certeras ejecuciones retóricas que sonrojarían al mejor de los sofistas. “Estoy en contra de pasar películas en un disco rígido. Los directores no tienen que venir a probar las películas antes de las proyecciones. Eso está mal. Si ellos las prueban, quiere decir que no están seguros del trabajo que hicieron. Los que graban en DVD se han agarrado la manía de venir a probarlos antes. Un DVD vale $3,50 y después te lloran la milonga. Grábenlo en un formato como la gente”.
“No miro más películas porque me amargo”, expresa. “Muchachos: pónganse las pilas. Es una cuestión tragicómica. Todos lloran porque hay que apoyar al cine nacional y el 90% es malo, sino las salas tendrían que estar completas y están vacías. Acá se filma para elites y eso no va. Se supone que el cine es popular, para todo el público. Todos quieren ser (Ingmar) Bergman y no es así, encima para filmar sus caprichos usan dinero de los espectadores”, sentencia Barragán otorgando su postura por sobre el presente del cine nacional y, sobre todo, acerca de las políticas de financiación de la actividad contemporánea, motivo de preocupación para los activistas de las cuentas claras.
Es que además de su labor en las cabinas, este proyectorista, desde hace 15 años empleado del Cine Cosmos, ha sido siempre un acérrimo defensor de los derechos de los trabajadores del rubro. “Los empresarios me odian porque soy propenso a hacer paros”, comenta Barragán respecto a su relación con los “trompa”, como él llama a los dueños de los cines. A consecuencia de este comentario, rememora sus origines en el terreno sindical: “En el ’78 empecé a tomar protagonismo en el sindicato. Todavía estaban los milicos. Ahí ganábamos muy poco y se corría la bola que los dirigentes afanaban. Empecé a proponer mociones y varios de mis compañeros me apoyaban, aunque al principio perdía siempre. Después fui aprendiendo con el tiempo y sin mentir jamás. Entre asamblea y asamblea me fui ganando un espacio. Fomentamos la situación para hacer paros en reclamo por mejores salarios. Formamos una paritaria, hicimos los paros y logramos el objetivo. Diseñamos una nueva lista y me pusieron de vocal. Igual a mi no me querían tanto porque decían que era comunista y esa palabra, en esa época, asustaba. De todos modos me sentía orgulloso de ese apodo y de mis acciones”.
Concerniente a la nueva concepción del cine en complejos de compras, este conocedor de la actividad señala que “nosotros copiamos todo lo que nos dan de afuera. Ir al cine del shopping no es nuestra idiosincrasia. La nuestra era llevar un sanguche de mortadela y verse tres películas seguidas. Se perdió el rito de la cafetería antes del cine y la pizzería después. Ahora comés en Mc Donalds adentro del cine. Lamento que los empresarios pongan tanto dinero en adquirir los equipos de 3D y no les dan aumento a los trabajadores del cine. Ojalá que les vaya bien...”.
Pese a dudar de los intereses de la tecnología, Barragán cierra la charla con una gran reflexión: “Hoy en los cines de barrios los baños están sucios y las proyecciones amarillas. La gente no es más tonta. Estoy en contra de los ‘yankees’ pero hay que admitir que ellos dejaron todos los cines de los complejos en condiciones. Después, igualmente, son unos negreros... pero les admito eso. Acá, cuando cerraban los cines de barrio, por alguna razón los dueños nos echaban la culpa a nosotros, los trabajadores, sin saber que el operador de cine, lejos de responsabilidades de limpieza o de innovaciones en maquinarias... es el segundo director de la película”.

DATO: Hoy el sindicato tiene 70 afiliados. Sin embargo, en actividad, contando a quienes trabajan en los shoppings, los trabajadores son muchos más.

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