Entrevista a Pablo Salomón, productor de Aballay: El hombre sin miedo

MEDIO: Revista Haciendo Cine
FECHA: Enero/Febrero 2012
Entrevista

Cómo sobrevivir a los Óscar

A propósito de la nominación de Aballay como una de las potenciales seleccionadas para ser la “Mejor Película Extranjera” en los premios Óscars 2011, y luego de resultar la gran ganadora de los Premios Sur 2011, entrevistamos a su productor ejecutivo, Pablo Salomón, quien nos pasó una serie de aproximaciones realistas sobre cómo afrontar tamaño suceso. Por Hernán Panessi

Cada año, la industria cinematográfica pone su foco en el premio más prestigioso de todos: los Óscar, entregados por la mismísima Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas. Ser ponderado a los Óscar, en cualquiera de las ternas, es una experiencia única que marca de por vida a los afortunados. Y Argentina, por caso, ha sido acreedora y doblemente afortunada, mediante La Historia Oficial –en 1986- y El Secreto de sus Ojos –en 2010-, de dos premios a “Mejor Película Extranjera”. Porque se viene una nueva ceremonia, y porque queremos develar el misterio, Pablo Salomón, productor ejecutivo de Aballay, filme de Fernando Spiner ponderado para la misma terna, de paso intermitente por los cines locales, nos cuenta cómo sobrevivir a los Óscars y no morir en el intento.
“Los pasos a seguir –dice Salomón, enfático- son el de instalar la película en Los Ángeles, epicentro de la industria y hogar de los Óscar, para que los miembros de la Academia de Hollywood conozcan su existencia, puedan verla y eventualmente votarla”. Se parte del ABC: que la película sea vista por los comités evaluadores. “Aballay compite este año –agrega Salomón- con 60 películas aproximadamente. El esquema clásico, una vez conseguida la financiación, es el de organizar proyecciones adicionales entre los miembros de la Academia, participar de algún festival norteamericano como el de Palm Springs y publicar la mayor cantidad de avisos posibles en medios especializados como Variety o Screen International”. ¿Y cómo se hace para llegar a esos medios especializados?, es la pregunta que cualquiera se haría viendo que todos lucen como tótems de aspecto inalcanzable. “Te contactás con ellos quienes, por supuesto, para estas fechas tienen promociones importantes para publicar. Lo más difícil es conseguir el dinero”. ¿Entonces? Sí, para sobrevivir a los Óscar hace falta un buen lobby, presencia en los medios Clase A y alguna que otra importante suma de dinero para invertir en ello.
“Mi prejuicio me indicaría que hay que ejercer algún tipo de lobby internacional, como en cada gestión donde uno intenta abrirse juego entre tanta feroz competencia y donde el premio cambia sustancialmente la ecuación comercial futura. Desde nuestro lugar, como productora independiente argentina, a lo máximo que podemos aspirar es a dar la mayor cantidad de pasitos posibles, intentando destacar nuestro trabajo”, agrega Salomón sobre tal aspecto. Ahora bien, ¿dónde se recurre a pedir ayuda? Uno de los pasos obvios es golpear las puertas del INCAA y, más luego, intentar con capitales privados. Sobre ello, Salomón dice que “fue el INCAA quien nos ayudó con la copia subtitulada solicitada por la Academia de Hollywood. Por su parte, hicimos varias gestiones institucionales y privadas pero no hemos obtenido tantos resultados. Me llama la atención porque sabemos de la importancia y proyección que tienen los Óscar, pero debemos rendirnos ante la evidencia de la realidad”.
Además del impedimento económico hay otro escollo a superar. Las circunstancias indican que, para el público y el pensamiento hegemónico norteamericano, México y Europa son plazas importantes a la hora de ponderar y evaluar futuros ternados; por eso, hay un sensible inclinamiento hacia esos lares. “Las películas europeas y las mexicanas aparecen como favoritas para competir y eventualmente ganar. También las orientales o las de Europa Central. Sin embargo, Latinoamérica tiene una sólida tradición cinematográfica con autores muy potentes que se han abierto un merecido espacio. Para este año suena fuerte Miss Bala –producida por Canana Films, propiedad de Gael García Bernal y Diego Luna, dos valores pujantes en la industria del cine-, la candidata mexicana que, además, está por ser estrenada en Estados Unidos con un lanzamiento muy importante”.
En la difícil tribulación hacia los Óscar, Pablo Salomón reflexiona acerca del devenir que corrieron en suerte con Aballay: “No tengo una respuesta clara a porqué no tuvimos tanto éxito pidiendo apoyo. Muchas veces se me ocurrieron grandes ideas que no pude financiar. ¿Será que no eran tan buenas después de todo o será que participar del Óscar no es un objetivo tan importante como uno imagina?”. Sea cuál fuere la respuesta, cada año, la industria se detiene impoluta, posa su visión en los galardonados y quienes resultasen vencedores, nunca volverán a ser los mismos.

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